Por qué el GLP1 ha cambiado la historia

El péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) no fue descubierto recientemente. Científicos lo identificaron a finales de 1980 en el intestino delgado, donde su función principal es enviar señales de saciedad al cerebro después de comer. Sin embargo, su potencial terapéutico permanecería dormido durante décadas.
De la diabetes a la obesidad: una travesía de 40 años
Los primeros medicamentos basados en GLP-1 se desarrollaron específicamente para diabetes tipo 2. La liraglutida (Victoza), aprobada en 2009, demostraba mejorar el control glucémico imitando esta hormona natural. Pero algo inesperado ocurrió: los pacientes perdían peso significativamente.
A mediados de 2010, la semaglutida en versión inyectable (Wegovy/Ozempic) mostró resultados aún más impresionantes: pérdidas de peso del 15-20% en ensayos clínicos. En 2023, la tirzepatida (Mounjaro) —un agonista dual que actúa sobre GLP-1 y GIP— demostró pérdidas aún mayores, superando el 20%.
El entusiasmo fue inmediato. Pero también lo fue la realidad clínica: muchos pacientes abandonaban el tratamiento. ¿Por qué?
El mecanismo: imitación de una hormona natural
Para entender por qué los GLP-1 funcionan, necesitamos conocer el mecanismo. Cuando comemos, el intestino delgado libera GLP-1, que:
- Retrasa el vaciamiento gástrico: La comida permanece más tiempo en el estómago, prolongando la sensación de saciedad
- Señaliza saciedad al hipotálamo: Reduce el apetito mediante mecanismos neurológicos
- Mejora la sensibilidad a insulina: Particularmente importante en diabetes tipo 2
- Regula la glucosa en sangre: Estimula la liberación de insulina cuando es necesario
Los medicamentos GLP-1 hacen exactamente esto, pero de forma más constante y potente que la hormona natural.
Más allá del peso: beneficios cardiometabólicos
Aquí es donde la historia se vuelve particularmente interesante. Los estudios cardiovasculares no mostraban beneficios solo por pérdida de peso. Los pacientes tratados con GLP-1 experimentaban:
- Reducción del 13% en eventos cardiovasculares mayores (MACE), según metaanálisis de 9 ensayos clínicos publicados en Revista Española de Cardiología
- Reducción del 12% en mortalidad cardiovascular
- Reducción del 14% en accidentes cerebrovasculares
- Mejoras en presión arterial, colesterol y perfil lipídico
¿Cómo es posible si el beneficio no viene solo del peso? La investigación sugiere mecanismos independientes de la pérdida de peso. Los receptores GLP-1 se distribuyen en órganos vitales como el corazón y el cerebro, donde pueden tener efectos protectores directos.
Un estudio de la American Heart Association, publicado en abril 2025, financió siete proyectos de investigación independientes para comprender precisamente estas variaciones en beneficio cardiovascular según la población. Este nivel de inversión refleja la importancia científica reconocida.
El desafío real: adherencia a largo plazo
Pero aquí llegamos a la realidad incómoda que reveló un estudio de Prime Therapeutics en 2025: solo el 8% de los pacientes mantiene la terapia GLP-1 tras tres años.
¿Por qué? Varios factores:
Efectos secundarios gastrointestinales: Náuseas, diarrea y vómitos afectan a aproximadamente el 42-74% de los pacientes en las primeras semanas.
Costo: A pesar de los precios más accesibles de 2025, siguen siendo elevados para muchos.
Expectativas: Algunos pacientes esperan resultados más rápidos o mayores pérdidas de peso que las que biológicamente son posibles.
Falta de seguimiento médico: Este es el factor crítico que reveló el mismo estudio.
La pieza clave: acompañamiento integral
El dato más revelador fue que cuando se implementó un programa integral de gestión de enfermedades crónicas —que incluía seguimiento médico, gestión de efectos secundarios y apoyo nutricional— la persistencia mejoraba de 33% a 62% en el primer año.
Esto no es marginal. Es un cambio del 100% en la capacidad de los pacientes para mantener el tratamiento.
La OMS, en sus nuevas directrices de diciembre 2025, enfatiza precisamente esto: los medicamentos GLP-1 no son una solución única. Deben complementarse con:
- Modificación de hábitos alimentarios
- Actividad física regular
- Apoyo profesional continuo
- Evaluación periódica de respuesta
Mirando al futuro: innovación continua
Actualmente hay 39+ medicamentos GLP-1 en desarrollo. Algunos prometedores:
Retatrutida: Un agonista triple que actúa sobre GLP-1, GIP y glucagón, mostrando pérdidas de peso potencialmente mayores que tirzepatida.
Formatos orales: La FDA aprobó la píldora Wegovy en diciembre 2025, ofreciendo alternativas a pacientes que evitan inyecciones.
Inyecciones mensuales: En fase de investigación, podrían mejorar la adherencia al reducir la frecuencia de administración.
Conclusión: medicamento revolucionario, pero no mágico
Los GLP-1 representan un avance genuino en el tratamiento de la obesidad y sus complicaciones cardiometabólicas. Pero su efectividad depende fundamentalmente de:
- Un diagnóstico preciso y oportuno
- Una prescripción apropiada según el perfil del paciente
- Gestión médica de efectos secundarios
- Apoyo nutricional y de ejercicio
- Seguimiento continuo a largo plazo
Es decir, depende exactamente de lo que la medicina moderna define como un "tratamiento integral".





















































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